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Desde hace ocho años, las fallas e interrupción constante en el suministro de energía eléctrica impide a la población de Naranjal Poniente, Felipe Carrillo Puerto, el derecho a servicios básicos.

En ocasiones, las familias tienen que racionar sus insumos alimenticios y vivir en precariedad.

Son latentes movimientos de protesta social extremos, pues las peticiones formales de la ciudadanía no han tenido éxito con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Esta comunidad se ubica a 49 kilómetros de la cabecera municipal de Felipe Carrillo Puerto. Hay aproximadamente 900 habitantes que dependen de las actividades agropecuarias y apoyos institucionales.

Cansados de tal problemática, jóvenes de Naranjal Poniente suplican el apoyo e intervención de la gobernadora María Elena “Mara” Lezama Espinosa.

Pese a la llegada de las Caravanas “Salud para Todos”, los médicos y enfermeras no pueden prestar servicio en forma por falta de electricidad. El personal solamente llega y pernocta.

Por falta de electricidad las escuelas no operan con regularidad. Si bien existen infantes y jóvenes aprobados, no significa puedan demostrar la acreditación de conocimientos, pues hay deficiencias.

El servicio de internet casi siempre está interrumpido, así que los jóvenes no pueden cumplir con sus tareas. No todas las familias tienen recursos para que sus hijos acudan diario a rentar computadoras e internet. Aun así eso no es argumento para los maestros.

“Maestro si me reprueba no es culpa mía… Hace falta electricidad y no podemos hacer las tareas”, refirió “Manuel”.

La bomba de agua tampoco funciona por falta de energía eléctrica. El líquido debe ser racionado para las actividades diarias. Se han dado casos de personas obligadas a acudir a lagunas para obtenerle.

“Nuestras mamás no pueden lavar ropa y tampoco hay suficiente para los alimentos… No todos pueden comprarle… La bomba no funciona porque no hay electricidad”, expuso, “José”.

En las tiendas los insumos se descomponen porque no pueden utilizarse los refrigeradores.

Aun así es burlesco que los recibos de cobro lleguen a tiempo.

Autoridades de la comunidad han enviado oficios y peticiones a la CFE, pero se ha hecho caso omiso.

“Suplicamos la intervención de la gobernadora Mara Lezama… Que nos apoye porque ya no queremos seguir así… No es justo estemos así porque la CFE no realiza mantenimiento desde hace años”, sostuvo.